Llaman a la puerta, me levanto y abro.
- ¿Está el señor listo?
- ¿Listo para qué? - pregunté con cara de pocos amigos, después de ver que nos espiaban a todos y por todos-.
- Es la hora de la cena - contesto un hombrecillo con aspecto de viejo usurero de piel oscura, arrugado por el sol cual pasa y algo curvada su espalda como si se hubiera pasado la vida haciendo una reverencia interminable -.
- Por su puesto -respondí -.
- Sígame señor.
Pasamos por varios pasillos con puertas a ambos lados de ellos. El color de sus paredes era de un rosa salmón y las puertas en un blanco marfil, iluminado tenuemente con una especie de antorchas eléctricas que simulaban muy bien a las reales.
Llegamos a un salón redondo. En el centro de la estancia una mesa con la misma forma geométrica, de grandes dimensiones y ocho sillones con apariencia de ser muy cómodos. Encima de la gran mesa de marfil otra mesa, a unos quince centímetros por encima de la otra y que giraba lentamente sobre ella misma. La música suave acariciaba cada rincón de la habitación.
Me senté en uno de aquellos sillones elegido por mí al azar, al cabo de unos momentos llegaron los demás comensales. Los conocía, los había visto en la pantalla de mi habitación. Los tipos eran todos diferentes, el pijo, el sibarita, el listillo, el que parece tonto, en fin supongo que ellos pensarían de mi cualquier calificativo hiriente y seguro que acertarían. Lo que sí puedo decir es que yo era el más joven de todos ellos.
Cuando todos estábamos aposentados, un pequeño ejército de sirvientes comenzó a desfilar con los manjares más suculentos que jamas había visto. Nos sirvieron. Un graciosillo intentó establecer conversación con el resto de comensales, pero fue un acto inútil, nadie contestó.
De pronto la lámpara que hasta ahora había iluminado con luz brillante la mesa desde el centro del techo, comenzó a bajar su intensidad y su luz blanca se tornó tornasol arrojando una variedad de colorido a la plataforma.
En la mesa giratoria había aparecido un joven adonis completamente desnudo de cara aniñada. Su pelo rizado acariciaba el ovalo de su tez morena.
Seguí comiendo, y me fijé que un hombre caucasiano de ojos extremadamente azules, babeaba viendo contornearse al muchacho. El joven acariciaba su pene con la suavidad de unas manos de niño hasta que este se puso erecto. Sus ojos oscuros como la noche miraban dulcemente a los que estábamos allí.
No comprendía la situación así que simplemente seguí comiendo.
Con toda la naturalidad del mundo el hombre que no levantó la mirada del niño, sacó un sobre y lo depositó sobre el pene del joven, con una sonrisa siniestra.
Aquello no me producía placer, pero Calhaguara reproducía los sueños más oscuros y secretos de todo aquel que conseguía entrar. Es curioso, a mí nadie me había preguntado qué es lo que yo quería y en verdad ni yo lo sabía. En aquellos momentos mi mente estaba en la preciosa rubia que había conocido en el prostíbulo y lo que sentí al tomarla.
Nuestro caballero encandilado por el muchacho se levantó de la mesa acompañado de un sirviente. Las luces se apagaron durante unos instantes y cuando estas volvieron a lucir nuestro comensal y el jovencito, habían desaparecido, en su lugar había una muchacha negra de grandes tetas, sus pezones oscuros y prominentes, su pelo cortado al cero y una cintura que podía cogerse con las dos manos juntas.
Miré a mi alrededor y todos la miraban, no hubiera imaginado quien se interesaría realmente por ella. Pero cuando esta empezó a acariciarse los pezones y a introducir sus dedos en su vagina me di cuenta que aquel hombrecillo de gafas que anteriormente quiso establecer contacto con el resto, sacaba un sobre pero no lo depositó en la chica hasta que los gemidos de esta inundaron la habitación.
De pronto una pantalla se encendió. Una película porno, pensé. Pero me equivocaba: era el hombre caucasiano con el joven. Desde la mesa podíamos ver lo que le hacía en su habitación. El chico estaba atado con esposas a la pared de cara a ella y el otro le estaba dando por culo. El muy cabrón su polla era más grande de lo que el muchacho podía admitir y gritaba de dolor. El otro lo agarraba del pelo y lo seguía embistiendo. Bajé la mirada. Aquello me incomodaba,
Estaba aturdido. ¿Que significaba aquello?, nadie me había hablado de un sobre. Así que llamé a un hombre de aspecto frió vestido con traje negro, este se acercó y me preguntó lo que deseaba en inglés.
-Nadie me ha hablado de este juego que significan los sobres yo no tengo ningún sobre. ¿Es dinero?. ¿Un cheque?
El hombre susurrando nuevamente, me preguntó si era mi primera vez y asentí.
-Dentro de la bandeja de plata hay un sobre, si le interesa la pieza puede adquirirla depositando el sobre encima de ella.
- ¿Y que tiene el sobre en su interior?- pregunté ingenuamente -.
- Un millón de dólares.
Tragué saliva, había gastado mucho y no sé si en mi cuenta disponía de esa cantidad.
El hombre sonrió y dijo:
- Sabemos que no dispone de esa cantidad a diferencia de sus compañeros de mesa, por lo tanto usted apostará el último y se quedará con la última pieza.
¡Maldita sea! ¿cómo es que nadie me había hablado de aquello?
Poco a poco los comensales fueron cobrando sus piezas una a una. Después de la muchacha negra apareció una mujer de grandes dimensiones no gorda pero si entrada en carnes, otra muchacha flaca muy flaca y demacrada, un hombre negro alto y corpulento, un hombre mayor, una enana…
Cada vez que un comensal salía de la habitación una pantalla de televisión se encendía igual que había ocurrido en mi habitación. Las parejas que se veían en ellas. Eran de lo más dispar: El hombre adinerado de raza negra había pujado por la chica flaca. El pijo por el hombre mayor, a este le gusta que le den, pensé. El que se llevó al hombre de color solo quería ser su sirviente vestido de mujer. Me pareció gracioso, hay gustos para todos pero joder esto parecía de chiste.
Cuando me quedé solo en la mesa. Se volvieron a apagar las luces y al volver a relucir, mi rostro se volvió tan pálido como la mesa de marfil en la que estaba:
En la plataforma apareció la chica rubia de la que había llegado a la conclusión que amaba y Rasit mi mejor amigo. Los dos estaban desnudos uno dándose la espalda al otro.
Me levanté de un salto de la silla.
-¿Es una broma? ¿Qué coño pasa aquí?. ¿A que están jugando?. He pagado mucho dinero para soportar un chiste de esta clase.
Una voz de entre las sombras dijo:
- Cálmese señor, su sueño es tener para sí solo a esta mujer y perseverar la amistad con su amigo. Pero usted no tiene dinero suficiente para adjudicarse el lote entero, así que deberá elegir: O la chica o su amigo.
-Yo ya llegué a un acuerdo con Abassi.
-Siento comunicarle que el Mohamed Abassi ha fallecido y queda anulado cualquier contrato que hubiera adquirido con él.
- Son unos cabrones, quiero que me devuelvan el dinero. Esto es una mierda.
- No se equivoque señor, esto simplemente son sus deseos. Si no elige, ambos serán sacrificados
- ¿Qué? ¿Qué coño está diciendo?. ¿Tengo que elegir quien tiene que morir?
- Lo ha comprendido perfectamente señor. Tiene diez minutos para elegir.
Me desplomé en el sillón, mirando la cara de ambos: Unos ojos azules que me decían que era la mujer de mi vida y otros ojos que me imploraban seguir siendo mi mejor amigo.
¿Qué mierda iba a hacer?
viernes, 19 de septiembre de 2008
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7 comentarios:
Yo me quedaba con la rubia, total, un amigo donde sea se consigue, jajaja
Pues yo siento discrepar. De rubias hay muchas, pero quien tiene un amigo, tiene un tesoro. O sea, que please, que salve a Rachit..o...mejor, que se ofrezca él para ser sacrificado en lugar de los otros dos. ¿No fué el que se metió en el lio? pues que asuma las consecuencias....aii esos niños ricos!!!
Siii Quién tiene un amigo ,tiene un tesoro.
claro que éste parece que solo quizo al amigo para usarlo como el pasaporte para poder salir de la vista de su padre .y ante esta desición ,se verá si es o no un Amigo o podrá más la pasión,lujuria que le despertó la rubia ?
que pasarà?
El próximo es el último capitulo.
No desesperen, cuando la jefa regrese se publicará
AMANTIS
Otra vez paciencia y esperar a que llegue la jefa ,ya me latía que se habia ido de vacaciones Amantis también ..jejeje
besitosssssssss
Amiga Sol, no es que Amantis se fuera con "La Jefa", pero lo que es cierto es que tampoco me envió a mi el siguiente capítulo para publicar antes de que yo sí me fuera de vacaciones. Pero hoy mismo le escribiré un email reclamándole el siguiente capítulo. Para que lo publique directamente, o si no tiene tiempo para editarlo, para que lo haga a través mio. A mi tambien ya me tiene intrigada por saber como continuará.
Amantis, si lees este comentario, ya sabes, no nos hagas esperar más o voy yo misma a rescatar a Rachit.
Ya, eso de tener un amigo es tener un tesoro ya está muy gastado, es preferible tener una amiga, que conozca a muchas y te las presente, y si son rubias, se aceptan también, o tu que opinas amigo amantis, sé bien que estás de acuerdo conmigo, y ya por favor, pongan lo que sigue, ya me sé la historia de memoria y a mis compañeros de trabajo los tengo en suspenso, porque cada que me dicen, hey, vamos a tomar unas chelitas mientras nos sigues contando las aventuras del Rafiqui ese, así que ya no se que otras escusas ponerles, caray, que falta de imaginación.
Amantis, ya ponte a trabajar amigo.
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