Nos sacaron del avión con suma delicadeza la verdad, yo había pensado en empujones y maltrato.
Estuve caminando un buen rato sin saber la dirección, lo que si noté cuando salí del avión fue un calor sofocante como solo el sol del desierto te hace sentir. De pronto aquel calor se apagó y note el fresco de estar dentro de un edificio, quizás otro palacio, pero tenía la cabeza cubierta y no podía ver el lugar.
Súbitamente me hicieron sentar y al cabo de unos segundos unas manos suaves como la seda me descubrían la cabeza.
Me encontraba en una habitación sin ventanas y sin embargo parecía que el sol la iluminaba, en ella una cama lujosa, en la pared norte en el centro de la habitación una gran bañera redonda a ras de suelo, en la pared sur de la estancia un sofá, un mueble bar con todo aquello que pudiera apetecerme. No sé cómo pero sabían las marcas de mis bebidas predilectas.
En la pared Este, un vestidor con ropaje cómodo, un esmoquin, ropa deportiva y calzado para combinar, todo de mi talla.
En la pared Oeste una habitación con una pantalla panorámica, otro sofá que parecía una cama, una vitrina con todos los objetos sexuales que uno podía imaginar y otros que jamás hubiera imaginado. Un potro para el sexo, un columpio también para el sexo, esposas en la pared y una soga que colgaba del techo. Un equipo de música con altavoces capaces de romper los tímpanos a cualquiera. Y en una pared lateral a esta habitación el WC.
Dos mujeres orientales con atuendos del mismo origen me fueron sacando la ropa y cuando estaba desnudo, me introdujeron en la bañera del centro de la habitación, el agua estaba a una temperatura ideal, las mujeres se desnudaron y se metieron en el agua conmigo.
Abrieron unos tarros, lo que parecía ser alguna clase de gel y comenzaron a extendérselo ellas por todo su cuerpo, me hicieron levantar y una por delante y otra por detrás iniciaron una especie de ritual, donde ellas me frotaban suavemente igual que una esponja marina acaricia el cuerpo de un niño. No medimos palabra entre los tres, simplemente me dejé llevar por el momento y las circunstancias.
Mi falo estaba empalmado de sentir el roce de sus tetas por toda mi piel, de pronto una de ellas empezó a acariciarlo como si de porcelana se tratara, suavemente solo rozaba con las yemas de sus dedos, incluso menos, pero me había puesto como una moto. Cuando mis brazos se alargaron para cogerla por la cintura, darle la vuelta y follarla mientras sentía las carias de la otra, ella sutilmente me esquivó, y subió por los peldaños para salir de aquella bañera llena de instintos primitivos que yo había aportado, para coger una jarra de agua que me tiró por la cabeza, era agua de azar tibia.
Me alargó la mano para salir de la piscina de los sentidos y una vez fuera me hidrataron con aceites aromáticos. Era irresistible tenía unas ganas de follármelas que me moría pero me mordí la lengua para no hacer algo fuera de guión.
Después me secaron con gasas y me llevaron a la cama, hicieron que me recostara y salieron de la habitación con una reverencia.
¡Mierda! - pensé- ¿Y que hago yo ahora con esto?
Cuando empezaba a masturbarme para rematar lo que había comenzado, una mujer entró en la habitación, yo paré de tocármela y pensé "ya no hace falta". Pero ella sin ni siquiera mirarme, se dirigió al vestidor y me sacó un ropaje con el cual debía vestirme.
¡Y una mierda!, esta no se va tan fácilmente como las otras. Así que la agarré del brazo fuertemente y la subí en el potro, ella se resistía pero mis ansias por penetrarla eran más fuertes. La até al potro de pies y manos y cuando vi su coño que ni siquiera estaba dilatado la embestí, no me importa hacerle daño solo la quería follar y así lo hice.
Al principio gritó pero pronto su grito se trasformó en gemidos y yo seguí con mis embestidas cada vez más fuertes y más rápidas hasta que me corrí. Una vez acabada la faena la dejé marchar.
Me puse la ropa que me había dejado sobre la cama y después me senté en el sofá, enfrente la pantalla panorámica con un vaso de JB en vaso largo. Encendí la pantalla y me vi a mi mismo como momentos antes me había tirado a la chica.
¡Joder! - exclamé- Aquí te graban todo lo que haces.
Estaba cabreado así que cambié el canal.
¡Sorpresa!, podía ver todo lo que pasaba en cada una de las habitaciones de los que me parecieron el resto de invitados.
Me reí de la cara de alguno de ellos, había todo tipo de caretos, pero…..
¿Y Rasit?
¿Dónde estaba Rasit?.
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