lunes, 13 de octubre de 2008

Cap. 5º (3ª parte y final)

Soltó una carcajada , que no era propia del lugar donde donde se encontraba, y dejó entrever un diente de oro en su cuidada boca.


Mis piernas no aguantaron y me tambaleé de tal manera que acabé sentado en cuclillas. Rasit, con algo de dificultad, hizo lo mismo y me dijo: "Tu padre me dio esto para ti".


Sin levantar la vista, pregunté qué era.
-Cógelo, es una carta, debes leerla. Ella te aclarará todo este asunto.
-¿Asunto?. ¿Qué quieres decir?


- Leela amigo y toma esta es mi tarjeta por si quieres contactar conmigo algún día.


Me beso en la frente y desapareció. Durante una media hora permanecí sentado en el suelo mirando la carta. Cuando tuve el coraje la abrí y la leí.


Me decía en aquel manuscrito lo que me quería, las veces que había intentado enderezarme sin éxito aparente, pero que cuando yo le comenté lo del desierto encontró la manera de hacer que algún resorte saltara dentro de mí. Él había ideado todo aquello: me había puesto un espía que no era si no otro que mi amigo Rasit. Él había ideado lo de Calhaguara y yo había picado como un idiota. Me explicaba todo con detalle, incluso Mohamed Abassi vivía divinamente en su palacete y había conseguido su coche de exposición gracias a mi benefactor.


Y os preguntareis ¿Y la rubia? Pues la rubia no era ni más ni menos que una prostituta rusa con intención de ser actriz algún día que se prestó a desempeñar el papel, y juro que lo bordó. Su interpretación fue de Oscar.


En la posdata mi padre me rogaba comprensión y que me diera cuenta que gracias a él ahora era un hombre digno de llevar su apellido y feliz con la vida que él me había dado.


Arrugué la carta con todas mis fuerzas. Entré en el salón de la casa de mis padres y la tiré a la chimenea, para que ardiera como había ardido mi vida mientras leía las palabras de mi padre.


Cogí mi abrigo y salí al exterior por la parte delantera de la mansión familiar. Me monté en el coche y le dije a Manuel que me diera un cigarro. Éste se extrañó: había dejado de fumar hacía mucho tiempo.


- ¿A donde señor?
- A cualquier prostíbulo


Fin

3 comentarios:

Sol Nortino dijo...

Uff fuerte final que deja pensando,si recuerdan en el primer capítulo él le dio la pauta a su padre para darle esa lección de vida cuando se le acercó para convercerlo de hacer el viaje y le dijo...“Necesito pensar en mi futuro, necesito hacerme un hombre debo vivir al lado de los que no tienen nada para apreciar todo lo que tu me das”…. y como Rasit conocía la zona ,fué fácil tramar toda la historia y lógicamente pagarle muy bién para que haya accedido ,claro que sabiendo el fín ...
..."yo maduraria y dejaría de darle quebraderos de cabeza"...comentario de él a su padre,lo había logrado pero a un precio muy alto .
Independiente de esto ,creo que fué un golpe duro que me hace pensar que al ir a cualquier porstíbulo;(luego de haber dejado de ir ,después de su vuelta haciendose cargo de dos empresas y habiendo pasado por tamaña experiencia,sintiendose burlado por su padre y amigo ) vuelva a retomar las visitas a aquel lugar y lo que ello implica .

AMANTIS felicitaciones !!
viene segunda parte o historia nueva ?

Beto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Beth dijo...

¡Que bien Rasit está sano y salvo! Cómo me hiciste padecer Amantis (umm no será que mis amenazas surtieron efecto y decidiste al final salvarle la vida?).

Y ahora hablando seriamente, me ha gustado mucho el final del relato, que ha conseguido lo mismo que el resto de capítulos:Sorprendernos.

¡Felicidades! y quedo a la espera de tu próxima novela. Ya sabes, el blog ya está diseñado, solo falta añadir tus textos.